domingo, junio 21, 2009

La educacion según Castoriadis

Algunos párrafos acerca de la educación en Occidente escritos por el filósofo, sociólogo y psicoanalista griego Cornelius Castoriadis en su libro "El avance de la insignificancia".
Afirma: " El sistema educativo occidental entró, desde hace unos veinte años, en una face de disgregación acelerada (...) Ya ni los maestros ni los alumnos se interesan en lo que sucede en la escuela como tal (...) Para los educadores se transformó en una carga pesada para ganarse el pan; en cambio, representa una obligación molesta para los alumnos, para los que dejó de ser la única apertura extra-familiar, y no tienen edad (ni estructura psíquica) para ver en ella una inversión instrumental (cuya rentabilidad es, por otra parte, cada vez más problemática.
En general, se trata de obtener un "papel" que permita ejercer una profesión (si se encuentra trabajo).
(...) Al provenir de una familia débil, habiendo frecuentado -o no- una escuela vivida como una carga, el individuo jóven se halla enfrentado a una sociedad en la que todos los "valores" y las "normas" son prácticamente reemplazadas por el "nivel de vida", el "bienestar", el confort, el consumo. No cuenta la religión, ni las ideas "políticas", ni la solidaridad social con una comunidad local o de trabajo, con "compañeros de clase". Si no se convierte en un marginal (droga, delincuencia, inestabilidad "caracterial"), le queda la Vía Real de la privatización, que puede o no enriquecer con una o varias manías personales. Vivimos la sociedad de los lobbies y de los hobbies.
nosotros

Respuestas a ¿Quien lo soñó?

¿Quien lo soñó? 1- El primer sueño pertenece a Dashiell Hammet en "Cosecha roja". 2- El segundo, a Raymond Chandler, en "Adiós muñeca". 3- El tercero, a David Goodis, en "Disparen sobre el pianista".
4- El cuarto, a Williams Irish, en "Si muriera antes de despertar".
nosotros

domingo, junio 14, 2009

Freud 4

Tuvo un sueño espantoso aquella noche, soñé con montones de periódicos viejos que yacían sobre el suelo en algún lugar del bosque, y a todos les faltaba la primera página. Después, cuando yo los alzaba y miraba debajo de ellos, veía asomar del suelo un brazo entero, rígido y muerto, cuya mano sostenía un reluciente y largo caramelo de canela color rojo. !Caramba si me asusté! Me desperté y me tapé bien con las frazadas. Mamá debió llamarme tres veces al día siguiente, tanto sueño tenía.

Freud 3

Saltó dentro de la combada cama, se deslizó entre una sábana rasgada y una delgada manta, y puso el revólver bajo la almohada. Luego cerró los ojos y comenzó a dormirse. Pero algo le tironeába dentro del cerebro, y ya estaba sucediendo otra vez. Estaba pensando en la camarera.
-Vete-le dijo-. Déjame dormir.
Luego fué como un túnel, y ella se alejaba en la oscuridad y él iba detrás. El túnel no tenía fin, y el seguía diciéndole que se fuera, luego oía los pasos alejándose y corría tras ella y le decía que no se fuera. Sin sonidos ella le dijo: -Decídete de una vez, y él dijo: -¿Cómo podría? No se trata de pensar con la cabeza. La cabeza no tiene nada que ver con esto.
De los dos primeros sueños, hay uno donde predomina la acción, el movimiento, y otro más reflexivo y descriptivo. Esto coincide con los rasgos más famosos del estilo de dos de los autores.
Recuerde los 17 asesinatos de Cosecha roja, y, en cambio, al solitario y bapuleado detective a quién le gustaba jugar al ajedrez solo.
Por último: el tercer sueño está narrado en tercera persona, mientras que tanto Marlowe como los detectives de Dashiell Hammer suelen hablar en primera.

domingo, mayo 31, 2009

Jugando con Freud 2

SEGUNDO SUEÑO
Era de noche. Más allá de las ventanas se extendía un mundo de tinieblas. Una esfera de porcelana pendía del techo, sujeta por tres cadenas de cobre. Dentro tenía una luz. Pequeñas protuberancias de color, naranja y azul en alternancia, adornaban sus bordes. Me puse a observarlas. estaba de humo hasta las narices. De pronto, mientras las observaba, comenzaron a abrirse como si fuesen puertecillas y unas cabezas asomaron. Eran cabezas minúsculas, como de muñecas diminutas, pero vivas. Había un hombre con gorra de marino y nariz de patata, una rubia vaporosa tocada de extravagante chambergo y un tipo flacucho que lucía una corbata de pajarita. Este último tenía pinta de camarero de un chiringuito de playa. Abrió la boca y farfulló: ¿desea usted la carne muy hecha, señor, o la prefiere a punto?
En la próxima entrada publicaremos el tercer sueño.
nosotros

sábado, mayo 23, 2009

Jugando con Freud

Quién lo soño? Otro entretenimiento dedicado a los aficionados a las novelas policiales: analice a cuatro "maestros" y decida quién urdió cada sueño. La presencia de sueños imaginados en obras literarias tentó desde un principio como materia de investigación a los fundadores del psicoanálisis. ¿Sería posible aplicar a estos sueños imaginados las mismas técnicas analíticas de interpretación que a los sueños que relataban los pacientes? ¿Qué resultados se obtendrían de este análisis? ¿ Estarían esos sueños construidos conforme a las leyes que Freud había descubierto empíricamente? Estas tentadoras hipótesis fueron consideradas principalmente por Freud en su análisis de los sueños y delirios contenidos en la novela Gradiva del alemán Wilhelm Jensen y en el apéndice de Otto Rannk a la interpretación de los sueños titulado El sueño y la poesía. Allí, Rank apunta que "nos llama la atención la frecuencia con que la poesía - tanto la popular como literaria - ha empleado los sueños para la descripción de complicados estados del alma". No solo la poesía: también en la novela policial - cuyas relaciones con el trabajo analítico mencionamos antes - se sueña, y con más frecuencia de la que se cree. Los siguientes fragmentos son relatos de sueños incluidos en famosas novelas de Raymond Chandler, William Irish, David Goodis y Dashiell Hammet, aunque no necesariamente en ese orden. ¿Podría usted identificar de quién es cada sueño? El problema es fácil. 1- " Soñe que me hallaba sentado en un banco, en Baltimore, junto a una mujer que llevaba un velo. Había llegado allí en su compañía. Era alguien a quien conocía bien. Pero había olvidado súbitamente su identidad. N0 le podía ver la cara debido al velo, largo y negro. Pasaron unos coches de bomberos por Edmonson Avenue. Y la mujer me abandonó para correr tras ellos gritando "¡Fuego! ¡Fuego!". Reconocí su voz entonces y supe quién era, y supe asimismo que en otro tiempo había sido importante para mí. Corrí tras ella, pero ya era tarde. Tanto ella como los coches de bomberos habían desaparecido. Recorrí las calles buscándola, la mitad de las calles de los Estados Unidos... hasta que en Victoria Street de Jacksonville oí su voz de nuevo, aunque no pude verla. Cansado y sin ánimos, entre en el vestíbulo del hotel que se alza frente a la estación del ferrocarril en Rocky Mount, Carolina del Norte, para descansar. Mientras estaba sentado allí llegó un tren. Ella bajó del tren y entró en el vestíbulo, vino junto a mí y comenzó a besarme. sentí gran verguenza pues todos se detenían ante nosotros para mirarnos y reír.
Si es aficionado a las novelas policiales,sabe que de los cuatro autores citados
hay tres que de ningún modo eligirían como narrador a un niño.
Esta es una buena pista. Otra: de los dos primeros sueños, hay uno donde
predomina la acción, el movimiento, y otro más reflexivo y descriptivo.
Esto coincide con los rasgos más famosos del estilo de dos de los autores.
Recuerde los 17 asesinatos de Cosecha roja, y, en cambio, al solitario y
vapuleado detective al que gustaba jugar solo al ajedrez. Por último: el
tercer sueño está narrado en tercera persona, mientras tanto Marlowe,
como los detectives de Dashiell Hammet suelen hablar en primera.
Próximamente daremos a conocer los otros tres sueños, para que ustedes descubran quienes son los autores.
La última entrada la reservaremos para dar la solución.
nosotros

sábado, mayo 09, 2009

Garrincha

Así se llama este hermoso poema que recuerda a uno de los más grandes de la historia del fútbol.
Otro grande le puso mùsica: Alfredo Zitarrosa.
Lo lleva atado al pie, como una luna atado al flanco de un jinete.
Lo juega sin saber que juega el sentimiento de una muchedumbre
y le pega tan suave, tan corto, tan bello
el balón es palomo de comba en el vuelo
y lo toca tan justo, tan leve, tan quedo
que lo limpia de barro y lo cuelga del cielo.
Y se estremece la gente. Y lo ovaciona la gente.
Lo lleva unido al pie como un equilibrista unido va a la muerte
lo esconde, no se ve, le infunde magia y vida y luego lo devuelve
y se escapa, lo engaña, lo deja, lo quiere
y el balón lo persigue, lo cela, lo hiere
y se juntan, y danzan, y grita la gente
y se abrazan, y danzan, y ruedan por entre las redes.
Y se estremece la gente. Y lo ovaciona la gente.
¿Quién se llevó, de pronto, la multitud?
¿Quién le robó, de pronto, la juventud?
¿Quién le quitó, de un golpe, el hechizo mágico del balón?
¿Quién le entregó en la sombra la pierna, el flanco y el corazón?
¿Quién le llenó su copa en la soledad?
¿Quién lo empujó de golpe a la realidad?
¿Quién lo volvió al suburbio penoso y turbio de la niñez?
¿Quién le gritó en la cara "usted no es nada, ya no es usted"?
El último balón lo para con el pecho y junto al pie lo duerme.
Lo mira y solo ve cenizas del amor que estremeció a la gente.
Y lo pierde en la hierba, lo deja, lo olvida.
No lo quiere, le teme, no puede, no atina.
Y se siente de nuevo encerrado en la vida
y el balón se le ecapa entre insultos y risas.
Y se enfurece la gente. Y lo abuchea la gente.
Autor: Manuel Picón
nosotros

sábado, abril 04, 2009

Homenaje a mi perro

Mi viejo amigo, juguetón compañero, inseparable, celoso hasta en el andar, atento por naturaleza, valiente hasta el final. Seguís en mi recuerdo. Siempre juntos. Todavía escucho tu ladrar Moro, mi querido perro, hace poco que te fuiste y ya te empiezo a extrañar.
nosotros

domingo, marzo 29, 2009

La vejez según Borges

Elogio de la sombra
La vejez (tal es el nombre que los otros le dan) puede ser el tiempo de nuestra dicha. El animal ha muerto o casi ha muerto. Quedan el hombre y su alma. Vivo entre formas luminosas y vagas que no son aún la tiniebla. Buenos Aires, que antes se desgarraba en arrabales hacia la llanura incesante, ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro, las borrosas calles del Once y las precarias casas viejas que aún llamamos el Sur. Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas; Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar; el tiempo ha sido mi Demócrito. Esta penumbra es lenta y no duele; fluye por un manso declive y se parece a la eternidad. Mis amigos no tienen cara, las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años, las esquinas pueden ser otras, no hay letras en las páginas de los libros. Todo esto debería atemorizarme, pero es una dulzura, un regreso. De las generaciones de los textos que hay en la tierra sólo habré leído unos pocos, los que sigo leyendo en la memoria, leyendo y transformando. Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte, convergen los caminos que me han traído a mi secreto centro. Esos caminos fueron ecos y pasos, mujeres, hombres, agonías, resurrecciones, días y noches, entresueños y sueños, cada ínfimo instante del ayer y de los ayeres del mundo, la firme espada del danés y la luna del persa, los actos de los muertos, el compartido amor, las palabras, Emerson y la nieve y tantas cosas. Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro, a mi álgebra y mi clave, a mi espejo. Pronto sabré quién soy.
Poema de Jorge Luis Borges (1969)
nosotros

sábado, marzo 14, 2009

Cómo hablamos los argentinos

El periodista Carlos Ulanovsky publicó el libro "Los argentinos por la boca mueren" (Planeta) en 1993. Es un divertido análisis del lenguaje que usamos los argentinos. Aqui va una muestra de su actualidad a dieciseis años de su aparición. En la Argentina de hoy hasta la mínima demostración de interes por el prójimo perdió candor y trivialidad. Las posibles respuestas convencionales a una de las preguntas más inocentes -¿cómo te va?- vienen cargadas de intención, escepticismo o ironía. El adverbio de aprobación y asentimiento "bien" perdió su peso específico. Su simple y sencilla mención no resulta verosímil y entonces se lo carga de aclaraciones. La prueba está en estos diálogos y respuestas escuchadas al pasar. Diálogo 1 -¿Cómo estás? -Bien...buehhh, bien es un decir. Con todo esto que pasa ¿quién puede estar bien? Diálogo 2 -¿Cómo te va? -A mi bien, pero el país no acompaña. Diálogo 3 -¿Qué hacés? -Bien -!Fanfarrón! (O si no: ¿Me firmás un autógrafo?) Diálogo 4 -¿Cómo andan tus cosas? -Mal, pero acostumbrado Ulanovsky va más allá y encuentra otra serie de reflexiones sobre esa simple pregunta que alguna vez se contestó con un sencillo "bien" sin que sonara a delito. Veamos.

(...) lo que se hace es agudizar el ingenio para encontrar respuestas a la crisis: "Mejor...mejor no hablar"; "De éxito en éxito"; "Y...dentro de la extrema humildad del conjunto"; "Ahi ando, pateando cadáveres"; "No es fácil lo mio". Pero entre todas las respuestas hay una que ya cobró carécter de clásico: "Bien...¿o querés que te cuente?". La salida admite -como se dice ahora- dos lecturas. La primera es que a casi nadie le va bien y la segunda es que nadie quiere escuchar que le cuenten. Porque se le teme a la pálida y a quedarse pegado a ella y porque tampoco hay tiempo para ocuparse de los demás. nosotros

domingo, marzo 01, 2009

La Alhambra

Cúpula de mocárabes en la sala de las Dos Hermanas.
Para el viajero imbuído de un sentimiento por lo histórico y lo poético, tan inseparablemente entremezclado en los anales de la romántica España, la Alhambra es un objeto de tanta veneración como la Caaba para todo verdadero musulmán.
(...)En tiempo de los moros, la fortaleza era capaz de albergar en su recinto externo un ejército de cuarenta mil hombres y sirvió a veces como valuarte de los soberanos contra los rebeldes súbditos. Una vez que el reino pasó a mano de los cristianos, la Alhambra continuó siendo patrimonio real y en ocasiones la habitaron los monárcas castellanos.
Parte de uno de los relatos del libro Cuentos de la Alhambra, de Washington Irving escrito a comienzo del siglo XVIII.
nosotros

domingo, noviembre 16, 2008

Teatro con Historia

Esta escultura hecha por las manos de una niña nos recuerda la típica casa de La Boca.
Justamente anoche fuimos a ver la obra"Venimos de muy lejos" que estrenó en el Nacional Cervantes el Grupo de teatro Catalinas Sur, creado hace 25 años por vecinos de la zona. La propuesta es más que interesante. Este año se inscribió en el marco de las actividades de Teatro por la Identidad. Y "Venimos..." responde al llamado de la memoria desde su propio título.
Se cuenta con murga y en tono de sainete la epopeya de la llegada al país de los primeros inmigrantes que poblaron los conventillos de La Boca y de toda la ciudad.
Aquí va una de las canciones de la obra:
Venimo de la Europa, del hambre, de la guerra
dejamo nostra casa, dejamo nostra terra
traemo la nostalgia, traemo la alegría
venimo a la Argentina !queremo laborar!
Venimo de muy lejos con mucho sacrificio
mangiamo pasta sciuta, dormimo en el pasillo
fasciamo el amore, tenemo molti figli
traemo la speranza ¡queremo laborar!
nosotros

sábado, noviembre 08, 2008

El ajedrez

En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas.
El tablero los demora hasta el alba
en su severo ámbito en que se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica,
ligero caballo, armada reina,
rey postrero, oblicuo alfil y peones agresores.
Cuando los jugadores se hayan ido
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.
En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.
I Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada reina,
torre directa y peón ladino sobre lo negro
y blanco del camino buscan
y libran su batalla armada.
No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.
También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?
Autor: Jorge Luis Borges
Nosotros

sábado, octubre 11, 2008

El niño y el sol

Sueña el recién venido
en su carruaje de principito.
El sol se inclina en elegante reverencia,
presenta sus respetos,
le jura lealtad sin condiciones,
en su honor deja de ser el Rey
y ya no quema:
ahora entibia, cubre,
se hace manta,
cuerpo de madre,
hogar, refugio,
de sol a sol,
por ese niño.
nosotros

La cala

Cala que con tu embudo
al ojo llamas
y que con tu pistilo amarrillo
al sol atraes,
tus destellos blancos
alumbran hasta las sombras.

nosotros

sábado, septiembre 20, 2008

Un acertijo

Aquí va el enunciado de un problema que se resuelve a través de lo que se denomina "pensamiento lateral". Esperamos respuestas. Los que acierten recibirán de premio un alegrón. El 4 de Abril de 2004, a las cuatro de la tarde, una mujer dió a luz un hijo y a las cuatro y un minuto a otro, pero no son mellizos. ¿Por qué? La solución, la semana que viene. nosotros

sábado, agosto 23, 2008

Tango

Che, bandoneón (Primera estrofa) El duende de tu son, che, bandoneón, se apiada del dolor de los demás, y al estrujar tu fuelle dormilón, se arrima al corazón que sufre más. Esthercita y Mimí, como Ninón, dejando sus destinos de percal, vistieron al final mortaja de rayón al eco funeral de tu canción. (letra de Homero Manzi, música de Anibal Troilo, 1950)

domingo, agosto 03, 2008

VENTANA SOBRE LOS CICLOS

La gente, hecha de maíz, hace el maíz. La gente, creada de la carne y los colores del maíz, cava una cuna para el maíz y lo cubre de buena tierra y lo limpia de malas hierbas y lo riega y le habla palabras que lo quieren. Y cuando el maíz está crecido, la gente de maíz lo muele sobre la piedra y lo alza y lo aplaude y lo acuesta al amor del fuego y se lo come, para que en la gente de maíz siga el maíz caminando sin morir sobre la tierra. nosotros

sábado, julio 26, 2008

Cómo es el maestro Firpo

Este libro contiene frases y comentarios de los alumnos del maestro uruguayo José Maria Firpo, quien los recopiló en este libro que mostramos. Lo que sigue son descripciones de los chicos sobre su maestro.
El maestro es antipático y le va quedando poco pelo.
Hace fuerza para enseñar lo que puede
y cada día inventa cosas má raras que yo no entiendo.
No molesta mucho y tiene todos los dientes.
El maestro es útil, es ágil, es bueno, es más grande que nosotros pero enseña; tiene el cuerpo corpulento.
A veces a mi me hace agarrar cada bronca.
Tiene las orejas como mi tío y la bufanda le llega por la barriga.
A él le gusta la música clásica que es esa que demora en terminar, y también le gusta Anibal Troilo.
Es uno de los que se porta mejor en clase.

viernes, julio 18, 2008

Comienzo de novela

CANTO PRIMERO
Concilio de los dioses
Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que, después de destruir la sacra ciudad de Troya anduvo peregrinando larguísimo tiempo, vió las poblaciones y conoció las costumbres de muchos hombres y padeció en su ánimo gran número de trabajos en su navegación por el ponto, en cuanto procuraba salvar su vida y la vuelta de sus compañeros a la patria. Mas ni aun así pudo librarlos, como deseaba, y todos perecieron por sus propias locuras. ¡Insensatos! comiéronse las vacas del Sol, hijo de Hiperión; el que no permitió que les llegara el día del regreso. ¡Oh diosa, hija de Zeus! cuéntanos aunque no sea más que una parte de tales cosas.
Ya en aquel tiempo los que habían podido escapar de una muerte horrorosa estaban en sus hogares, salvos de los peligros de la guerra y del mar; y solamente Odiseo, que tan gran necesidad sentía de restituirse a su patria y ver a su consorte, hallábase detenido en hueca gruta por Calipso, la ninfa venerada, la divina entre las deidades, que anhelaba tomarlo por esposo.
nosotros