Quién lo soño?
Otro entretenimiento dedicado
a los aficionados a las novelas
policiales: analice a cuatro
"maestros" y decida quién urdió
cada sueño.
La presencia de sueños imaginados en obras literarias tentó desde un principio como materia de investigación a los fundadores del psicoanálisis. ¿Sería posible aplicar a estos sueños imaginados las mismas técnicas analíticas de interpretación que a los sueños que relataban los pacientes? ¿Qué resultados se obtendrían de este análisis? ¿ Estarían esos sueños construidos conforme a las leyes que Freud había descubierto empíricamente? Estas tentadoras hipótesis fueron consideradas principalmente por Freud en su análisis de los sueños y delirios contenidos en la novela
Gradiva del alemán Wilhelm Jensen y en el apéndice de Otto Rannk a la interpretación de los sueños titulado
El sueño y la poesía.
Allí, Rank apunta que "nos llama la atención la frecuencia con que la poesía - tanto la popular como literaria - ha empleado los sueños para la descripción de complicados estados del alma".
No solo la poesía: también en la novela policial - cuyas relaciones con el trabajo analítico mencionamos antes - se sueña, y con más frecuencia de la que se cree. Los siguientes fragmentos son relatos de sueños incluidos en famosas novelas de Raymond Chandler, William Irish, David Goodis y Dashiell Hammet, aunque no necesariamente en ese orden.
¿Podría usted identificar de quién es cada sueño? El problema es fácil.
1- " Soñe que me hallaba sentado en un banco, en Baltimore, junto a una mujer que llevaba un velo. Había llegado allí en su compañía. Era alguien a quien conocía bien. Pero había olvidado súbitamente su identidad. N0 le podía ver la cara debido al velo, largo y negro. Pasaron unos coches de bomberos por Edmonson Avenue. Y la mujer me abandonó para correr tras ellos gritando "¡Fuego! ¡Fuego!". Reconocí su voz entonces y supe quién era, y supe asimismo que en otro tiempo había sido importante para mí. Corrí tras ella, pero ya era tarde. Tanto ella como los coches de bomberos habían desaparecido.
Recorrí las calles buscándola, la mitad de las calles de los Estados Unidos... hasta que en Victoria Street de Jacksonville oí su voz de nuevo, aunque no pude verla. Cansado y sin ánimos, entre en el vestíbulo del hotel que se alza frente a la estación del ferrocarril en Rocky Mount, Carolina del Norte, para descansar. Mientras estaba sentado allí llegó un tren. Ella bajó del tren y entró en el vestíbulo, vino junto a mí y comenzó a besarme. sentí gran verguenza pues todos se detenían ante nosotros para mirarnos y reír.
Si es aficionado a las novelas policiales,sabe que de los cuatro autores citados
hay tres que de ningún modo eligirían como narrador a un niño.
Esta es una buena pista. Otra: de los dos primeros sueños, hay uno donde
predomina la acción, el movimiento, y otro más reflexivo y descriptivo.
Esto coincide con los rasgos más famosos del estilo de dos de los autores.
Recuerde los 17 asesinatos de Cosecha roja, y, en cambio, al solitario y
vapuleado detective al que gustaba jugar solo al ajedrez. Por último: el
tercer sueño está narrado en tercera persona, mientras tanto Marlowe,
como los detectives de Dashiell Hammet suelen hablar en primera.
Próximamente daremos a conocer los otros tres sueños, para que ustedes descubran quienes son los autores.
La última entrada la reservaremos para dar la solución.
nosotros