Roma es bella en verano por sus árboles perfumados y coloridos
que van desde el blanco, pasando por el rosa, salmón y fucsia.
En esa época los romanos se van en busca del mar y la ciudad transmite un
silencio agradable. Es una invitación a recorrerla a pié o en tranvía.
El ocre es el color dominante como lo fué su imperio hace siglos.
Todavía permanecen en pié, como testimonios, antiguas edificaciones,
como el imponente Coliseo que bajo el sol, brilla metálico como el oro.
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