Cuatro voces -sólo cuatro- pueden pertenecer a treinta personas. Eso es un coro. Tenores, bajos, contraltos y sopranos siguen la guía de un director y arremeten la tarea de transformarse en un cuarteto multitudinario. Los integrantes de cada cuerda se apoyan mutuamente para producir el "empaste" imprescindible que les permita sonar como una sola voz. Eso se logra en los ensayos, donde se vuelca lo que cada uno aprende -tema a tema- individualmente.
Hay una etapa de preparación que es solitaria; le sigue otra en conjunto (los ensayos) y luego las actuaciones, en las que se demuestra el resultado del trabajo en general. La actividad coral es básicamente solidaria. Cada cuerda una voz; todas las cuerdas juntas, esa voz mayor que debe interpretar el estilo que el director le propone al grupo. Y a propósito: nuestro coro es Amicanto, un coro con más de seis años de actividad dedicado a la música popular latinoamericana. Estamos necesitando tenores. Si a alguien le gusta la idea, comunicarse al 4 923-7509, de 20 a 21.
nosotros
domingo, octubre 30, 2005
Los Coreutas
Cuatro voces -sólo cuatro- pueden pertenecer a treinta personas. Eso es un coro. Tenores, bajos, contraltos y sopranos siguen la guía de un director y arremeten la tarea de transformarse en un cuarteto multitudinario. Los integrantes de cada cuerda se apoyan mutuamente para producir el "empaste" imprescindible que les permita sonar como una sola voz. Eso se logra en los ensayos, donde se vuelca lo que cada uno aprende -tema a tema- individualmente.
Hay una etapa de preparación que es solitaria; le sigue otra en conjunto (los ensayos) y luego las actuaciones, en las que se demuestra el resultado del trabajo en general. La actividad coral es básicamente solidaria. Cada cuerda una voz; todas las cuerdas juntas, esa voz mayor que debe interpretar el estilo que el director le propone al grupo. Y a propósito: nuestro coro es Amicanto, un coro con más de seis años de actividad dedicado a la música popular latinoamericana. Estamos necesitando tenores. Si a alguien le gusta la idea, comunicarse al 4 923-7509, de 20 a 21.
nosotros
sábado, octubre 22, 2005
Que décimos
Que decimos:
Ahora que acabamos de crear un blog que se llama que decimos, nos está costando decir. Debe ser la famosa página en blanco y las vacilaciones que produce. ¿Qué se dice en una página vacía? Se pueden escribir muchas cosas, el problema es el tema que se elige y cómo puede tomarlo el que lo lee, porque no es lo mismo estar frente al otro que frente a una pantalla, donde no hay tonos, gestos, nada que nos indique si estamos siendo tiernos, amables, o duros, secos. Empecemos por decir que que decimos somos dos. Quizás, con el tiempo, los que lean logren darse cuenta quién de los dos es el que escribe. Añoro el frio, el que está haciendo. Me gustaba cuando el invierno era largo o, mejor dicho, cuando duraba lo que tenia que durar. Ahora me fastidian los inviernos cortos, los veranos larguísimos. Odio vivir en un lugar que se transforme en bien chébere, cuando en realidad el espiritu argentino es más bien gris, melancólico. Largo porque ladra el perro y tengo hambre.
Los optimistas
¿Por qué la ciudad es un caos?
¿Cómo podemos mejorarla?
¿Quiénes deben ocuparse del tema?
(nosotros)
¿Quiénes son los responsables?
(nosotros)
Cartoneros, piqueteros, elecciones, motoqueros, ciclistas, tacheros, colectiveros, automovilistas que no saben manejar, madrecitas que bajan los cochecitos de sus hijitos a la calzada mientras ellas, en la vereda, conversan con sus amigas o miran el cielo; los preocupados, los perdidos, nosotros, los abandonados, los cuerdos, los locos, los cagadores, los chorros, los desocupados, los hambrientos, los oportunistas, los drogadictos, los cortes, los paros. Nada (como dicen ahora), todo bien, ¿viste? Pero la fantasía es medir diez metros, tener piernas de cuatro metros para caminar sobre el tránsito criminal, para poder llegar a casa dando cuatro zancadas, para no ver aunque sea por un rato; tener diez metros de altura para comerse un balcón donde algún chabón toma sol mientras la ciudad se derrite entre apuros, bocinas y desesperaciones. ¿Qué nos pasa a los argentinos, eh? Nos pasa la pobreza, una especie de submundo en el que va ser muy dificíl vivir. Los optimistas somodos
sábado, octubre 15, 2005
Una calle
Puglia, la baja Italia. La obra inmoviliza un momento y un lugar. Una calle casi desierta de Alberobello. El sol golpea incendiando paredes y cúpulas. A la derecha, una figura humana comparte la soledad con su silla. Fue bonito realizar este trabajo por la redondez de las cúpulas y de las puertas y por la luz que invade la escena. Fue uno de mis cinco primeros óleos. Tiene algo entre misterioso y mágico. Al menos esta es mi impresión.
Me gustaría conocer la opinión de quienes entren al blog.
lunes, octubre 10, 2005
Bilbao
El tranvia ecológico se desliza silencioso por la plaza mayor de Bilbao. Es medianoche pero hace apenas dos horas que el sol dejó de iluminar la ciudad. Sus dos vagones reptan de punta a punta de la capital vasca. En cada parada, una máquina permite que el pasajero saque su boleto para ese único viaje, para todo el día o para transportarse hasta los siguientes cinco días. Si el visitante tiene alguna dificultad, basta con apretar un botón para que la voz de un empleado dé las indicaciones de cómo sacar el ticket. Bilbao impacta por su primavera brillante, por el silencio de sus calles sin bocinazos ni frenadas. La corta el rio, a cuya vera el caminante pasea entre una plaza y el agua. Ese recorrido lleva al museo Guggenheim, una maravilla arquitectónica de piedra, vidrio y titanio. Ahi, la hipermodernidad; en la otra punta, la historia, la ciudad vieja, el Bilbao medieval plagado de barcitos, restaurantes y balconcitos en flor. Por esas callejuelas, siempre en redondo, siempre se termina llegando a la imponente catedral o a la bellísima plaza Unamuno. Sentarse allí a tomar una cerveza o un café es mágico y romántico como la misma ciudad.
lunes, octubre 03, 2005
domingo, octubre 02, 2005
La espalda
Nunca damos la espalda del todo. Siempre tenemos algo adelante. Esta figura también es la imágen de nosotros que nunca vemos, esa que ni siquiera podemos captar ante el espejo (nuestras cervicales no son las de los pájaros). Espaldas que cargan, que aguantan, que llevan el peso simbólico de la memoria. Espaldas que el tiempo curva. ¿En esa superficie se deposita toda nuestra historia? El presente vuela y aterriza alli para hacerse pasado. Si fuera asi, al entregarle su espalda al artista, el modelo le está ofreciendo lo que lleva vivido.
Este dibujo pertenece a la artista plástica Da Col. A partir del 18 de diciembre próximo se realizará una exposición donde se muestran las obras en el Espacio Eclético, Humberto Primo 730, en el barrio de San Telmo.
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