
El mundo va a sufrir un nuevo diluvio. Dentro de tres días las aguas cubriran la faz de la tierra. El líder budista acude a la TV y pide que todos se conviertan al budismo, para obtener así la salvación y acceder al cielo.
El Papa aparece por la TV con un mensaje semejante: "Todavía están a tiempo de aceptar a Jesús". El gran ravino de Israel, por su parte también acude a la TV trayendo un mensaje un tanto diferente: "Judíos, tenemos tres días para aprender a vivir debajo del agua"
Los conductores israelíes son más bien imprudentes; suelen manejar a toda velocidad y no tomar en consideración curvas ni desvíos.
Se cuenta que un rabino y un conductor israelí, luego de morir, se presentaron ante la oficina de admisión celeste, encargada de decidir el destino de cada uno. Sorprendentemente el ravino fué enviado al infierno y el chofer al cielo.
-No entiendo, aquí debe haber un error- protestó el rabino.
-Voy a explicarte- le dijo el angel admisor-; cuando tú predicabas todo el mundo dormía; en cambio, cuando él conducía, todo el mundo rezaba. (del libro de edén al diván, humor judío; Shalom ediciones)