domingo, diciembre 25, 2005

Homenaje a un Campeón

Es petiso gordo y blando como un bandonéon. Tiene la ternura y la seriedad de la expresión del gordo Troilo. Sus fuelles ronronean igual que el instrumento; alcanza con que le den un poco de cariño para que los haga sonar mimoso y compadrón. Astuto y suave, es compañero en la tristeza y amigo en la alegría. Camina llevando entre sus pliegues nubes de algodón sobre su pelo rojizo . Sus pezuñas golpean un dos por cuatro al caminar. Cumple quince años de fidelidad y compañerismo, por eso éste homenaje. Pudo haberse llamado Pichuco, pero el fútbol pudo más: se llama Zico.

domingo, diciembre 18, 2005

Chistes sobre Judíos

El mundo va a sufrir un nuevo diluvio. Dentro de tres días las aguas cubriran la faz de la tierra. El líder budista acude a la TV y pide que todos se conviertan al budismo, para obtener así la salvación y acceder al cielo. El Papa aparece por la TV con un mensaje semejante: "Todavía están a tiempo de aceptar a Jesús". El gran ravino de Israel, por su parte también acude a la TV trayendo un mensaje un tanto diferente: "Judíos, tenemos tres días para aprender a vivir debajo del agua" Los conductores israelíes son más bien imprudentes; suelen manejar a toda velocidad y no tomar en consideración curvas ni desvíos. Se cuenta que un rabino y un conductor israelí, luego de morir, se presentaron ante la oficina de admisión celeste, encargada de decidir el destino de cada uno. Sorprendentemente el ravino fué enviado al infierno y el chofer al cielo. -No entiendo, aquí debe haber un error- protestó el rabino. -Voy a explicarte- le dijo el angel admisor-; cuando tú predicabas todo el mundo dormía; en cambio, cuando él conducía, todo el mundo rezaba. (del libro de edén al diván, humor judío; Shalom ediciones)

sábado, diciembre 10, 2005

Fantasías

  • Vendo oro
  • fantasías antiguas
  • oro en polvo
  • antiguas fantasías
  • tan viejas como el mundo
  • puede ponerse un sueño en la muñeca
  • o colgarse un collar de alegría en su cuello
  • un anillo de felicidad para el meñique
  • le ofrezco prendedores de sonrisas
  • unos aros que cantan al mecerse
  • me queda un medallón afortunado
  • y dos monedas de ilusión
  • cómpreme alguna milenaria fantasía
  • que siempre serán nuevas