domingo, mayo 31, 2009

Jugando con Freud 2

SEGUNDO SUEÑO
Era de noche. Más allá de las ventanas se extendía un mundo de tinieblas. Una esfera de porcelana pendía del techo, sujeta por tres cadenas de cobre. Dentro tenía una luz. Pequeñas protuberancias de color, naranja y azul en alternancia, adornaban sus bordes. Me puse a observarlas. estaba de humo hasta las narices. De pronto, mientras las observaba, comenzaron a abrirse como si fuesen puertecillas y unas cabezas asomaron. Eran cabezas minúsculas, como de muñecas diminutas, pero vivas. Había un hombre con gorra de marino y nariz de patata, una rubia vaporosa tocada de extravagante chambergo y un tipo flacucho que lucía una corbata de pajarita. Este último tenía pinta de camarero de un chiringuito de playa. Abrió la boca y farfulló: ¿desea usted la carne muy hecha, señor, o la prefiere a punto?
En la próxima entrada publicaremos el tercer sueño.
nosotros

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