domingo, noviembre 27, 2005

Consejo de ancianos

Algunas culturas antiguas tenían la costumbre de respetar a sus ancianos. Ellos eran memoria viva, una suerte de archivo donde la vida había depositado experiencias que servían para que las nuevas generaciones comprendieran su presente. Hoy, al menos en Occidente, no sólo esto no sucede, sino que se considera a la ancianidad como una enfermedad que debe ser curada con el aislamiento y el desinterés. No hace mucho, en Francia, miles de ancianos murieron durante un verano. Sus familiares se habían ido de vacaciones y los habían dejado solos. Murieron victimas de accidentes caseros, de inanición o de sed, incapaces de poder servirse a sí mismos. Aqui, en la Argentina, se desató una ola de asaltos a hombres y mujeres viejos con una característica que estremece: no sólo los roban, y en algunos casos para quitarles unos pocos pesos, sino que además los golpean con una ferocidad que aterra. Se trata de un nuevo terror agregado al de la miseria, la falta de recursos, el aislamiento o el abandono. Hace apenas unas semanas supimos de una pareja de gente grande a la que le ocurrió un episodio de estos. El hombre nos contó que mientras estaba trabajando, tres personas tocaron timbre en su casa. Le dijeron a su esposa que venían a traer un dinero para su hijo. Les abrió la puerta. Les robaron todo lo que había de valor y ella terminó internada durante quince dias, con la cara desfigurada. En muchos casos, esta misma gente`fue saqueada por las políticas de Estado con que les robaron sus jubilaciones El periodismo juega su papel; se regodea pidiéndole a los atacados que muestren sus golpes, sus heridas, como si esas imágenes fueran una noticia imperdible. Los periodistas deberían, en cambio, dedicar algo de su tiempo a registrar las experiencias de los ancianos, sus recuerdos, sus relatos del país que vivieron y almacenar ese material que inevitablemente se irá con sus vidas. Al menos para tener grabados los conocimientos de ese consejo de ancianos gigantesco e invalorable que son nuestros padres y abuelos.

lunes, noviembre 14, 2005

El cuadro

En el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires ( Malba) se está exponiendo una obra de un pintor argentino, el rosarino Fabian Marcaccio que recomendamos. Nosotros fuimos por recomendación de Elizabeth (una queridísima persona). Lo que más impresiona de la obra de Marcaccio es cómo transforma en historia un acontecimiento todavía tan vivo en la memoria de quienes tienen memoria (o han leíido sobre el tema). Y el tema es Ezeiza y la masacre que se produjo allí en 1973, al regreso de Perón al país. La obra mide treinta metros de largo y unos tres metros y medio de alto. Con fotos, pintura, acrílicos, telas, papeles y quién sabe qué otros materiales, el autor plasma una obra impactante. Uno se para frente a ella, la camina, la recorre, se acerca y se aleja y tiene la misma sensación que suelen producirnos aquellos cuadros de acontecimientos históricos nacionales (la Primera Junta, la jura de la Independencia, alguna batalla que cambió el destino del país). Y sin embargo, la distancia que nos separa del hecho es apenas de 32 años. Entre otras tantas cosas, esto habla de la velocidad con que nuestras mentes registran el devenir de los tiempos. Ya no hacen falta siglos para que algo sea historia. Los medios han colaborado para que lo succedido hace apenas meses pueda ser evocado como una cuasi historia y que tres décadas sean m´ as que suficientes para evocar un suceso como si se tratara de una prehistoria. Vayan a verlo. Los que tengan alrededor de 50 años sentirán encarnada la cercanía de lo que allí sucedió. Ni hablar de quienes estuvimos. Y a los más jóvenes, el modesto consejo de que se acerquen a la historia para conocerla hecha arte.

domingo, noviembre 06, 2005

Zamba

Z amba de la cumbre cita la cumbre de Mar del Plata, las penas son de nosotros, para ellos era la plata. Vinieron los mandatarios y detrás el mandamás, hicieron que se reunían, América no da más. Arreglaron bien las calles, vinieron barcos y aviones, armaron la fantochada, total mandan los halcones. Muchos gastos, poco acuerdo, eso se sabía de antes, a la larga o a la corta serán de ellos los diamantes. Zamba del yo no me acuerdo si es que hubo arreglo de algo, a estos buitres no los cazan ni aunque les echen los galgos. Agua, oxígeno y comida, petróleo en gran cantidad es lo que habrán de llevarse, esta es la única verdad.

domingo, octubre 30, 2005

Los Coreutas

Cuatro voces -sólo cuatro- pueden pertenecer a treinta personas. Eso es un coro. Tenores, bajos, contraltos y sopranos siguen la guía de un director y arremeten la tarea de transformarse en un cuarteto multitudinario. Los integrantes de cada cuerda se apoyan mutuamente para producir el "empaste" imprescindible que les permita sonar como una sola voz. Eso se logra en los ensayos, donde se vuelca lo que cada uno aprende -tema a tema- individualmente. Hay una etapa de preparación que es solitaria; le sigue otra en conjunto (los ensayos) y luego las actuaciones, en las que se demuestra el resultado del trabajo en general. La actividad coral es básicamente solidaria. Cada cuerda una voz; todas las cuerdas juntas, esa voz mayor que debe interpretar el estilo que el director le propone al grupo. Y a propósito: nuestro coro es Amicanto, un coro con más de seis años de actividad dedicado a la música popular latinoamericana. Estamos necesitando tenores. Si a alguien le gusta la idea, comunicarse al 4 923-7509, de 20 a 21. nosotros

sábado, octubre 22, 2005

Que décimos

Que decimos: Ahora que acabamos de crear un blog que se llama que decimos, nos está costando decir. Debe ser la famosa página en blanco y las vacilaciones que produce. ¿Qué se dice en una página vacía? Se pueden escribir muchas cosas, el problema es el tema que se elige y cómo puede tomarlo el que lo lee, porque no es lo mismo estar frente al otro que frente a una pantalla, donde no hay tonos, gestos, nada que nos indique si estamos siendo tiernos, amables, o duros, secos. Empecemos por decir que que decimos somos dos. Quizás, con el tiempo, los que lean logren darse cuenta quién de los dos es el que escribe. Añoro el frio, el que está haciendo. Me gustaba cuando el invierno era largo o, mejor dicho, cuando duraba lo que tenia que durar. Ahora me fastidian los inviernos cortos, los veranos larguísimos. Odio vivir en un lugar que se transforme en bien chébere, cuando en realidad el espiritu argentino es más bien gris, melancólico. Largo porque ladra el perro y tengo hambre.

Los optimistas

¿Por qué la ciudad es un caos? ¿Cómo podemos mejorarla? ¿Quiénes deben ocuparse del tema? (nosotros) ¿Quiénes son los responsables? (nosotros) Cartoneros, piqueteros, elecciones, motoqueros, ciclistas, tacheros, colectiveros, automovilistas que no saben manejar, madrecitas que bajan los cochecitos de sus hijitos a la calzada mientras ellas, en la vereda, conversan con sus amigas o miran el cielo; los preocupados, los perdidos, nosotros, los abandonados, los cuerdos, los locos, los cagadores, los chorros, los desocupados, los hambrientos, los oportunistas, los drogadictos, los cortes, los paros. Nada (como dicen ahora), todo bien, ¿viste? Pero la fantasía es medir diez metros, tener piernas de cuatro metros para caminar sobre el tránsito criminal, para poder llegar a casa dando cuatro zancadas, para no ver aunque sea por un rato; tener diez metros de altura para comerse un balcón donde algún chabón toma sol mientras la ciudad se derrite entre apuros, bocinas y desesperaciones. ¿Qué nos pasa a los argentinos, eh? Nos pasa la pobreza, una especie de submundo en el que va ser muy dificíl vivir. Los optimistas somodos

sábado, octubre 15, 2005

Una calle

Puglia, la baja Italia. La obra inmoviliza un momento y un lugar. Una calle casi desierta de Alberobello. El sol golpea incendiando paredes y cúpulas. A la derecha, una figura humana comparte la soledad con su silla. Fue bonito realizar este trabajo por la redondez de las cúpulas y de las puertas y por la luz que invade la escena. Fue uno de mis cinco primeros óleos. Tiene algo entre misterioso y mágico. Al menos esta es mi impresión. Me gustaría conocer la opinión de quienes entren al blog.

lunes, octubre 10, 2005

Bilbao

El tranvia ecológico se desliza silencioso por la plaza mayor de Bilbao. Es medianoche pero hace apenas dos horas que el sol dejó de iluminar la ciudad. Sus dos vagones reptan de punta a punta de la capital vasca. En cada parada, una máquina permite que el pasajero saque su boleto para ese único viaje, para todo el día o para transportarse hasta los siguientes cinco días. Si el visitante tiene alguna dificultad, basta con apretar un botón para que la voz de un empleado dé las indicaciones de cómo sacar el ticket. Bilbao impacta por su primavera brillante, por el silencio de sus calles sin bocinazos ni frenadas. La corta el rio, a cuya vera el caminante pasea entre una plaza y el agua. Ese recorrido lleva al museo Guggenheim, una maravilla arquitectónica de piedra, vidrio y titanio. Ahi, la hipermodernidad; en la otra punta, la historia, la ciudad vieja, el Bilbao medieval plagado de barcitos, restaurantes y balconcitos en flor. Por esas callejuelas, siempre en redondo, siempre se termina llegando a la imponente catedral o a la bellísima plaza Unamuno. Sentarse allí a tomar una cerveza o un café es mágico y romántico como la misma ciudad.

lunes, octubre 03, 2005

CUERPOS

domingo, octubre 02, 2005

La espalda

Nunca damos la espalda del todo. Siempre tenemos algo adelante. Esta figura también es la imágen de nosotros que nunca vemos, esa que ni siquiera podemos captar ante el espejo (nuestras cervicales no son las de los pájaros). Espaldas que cargan, que aguantan, que llevan el peso simbólico de la memoria. Espaldas que el tiempo curva. ¿En esa superficie se deposita toda nuestra historia? El presente vuela y aterriza alli para hacerse pasado. Si fuera asi, al entregarle su espalda al artista, el modelo le está ofreciendo lo que lleva vivido. Este dibujo pertenece a la artista plástica Da Col. A partir del 18 de diciembre próximo se realizará una exposición donde se muestran las obras en el Espacio Eclético, Humberto Primo 730, en el barrio de San Telmo.

domingo, septiembre 25, 2005

Arenilla

Los pies detectan la suavidad de la arena y la espalda bebe el sol que se va haciendo agua infinita. Todo invita al juego, otro mundo. Donde impera lo redondo las aristas se mueren, no hay nada que pueda lastimarnos y el planeta es una esfera de cuero que le obedece al deseo. Correr detrás del universo, hacerse agua, convertirse en mar por una hora, lamerse la sal, degustarse hasta llegar a la estación del cansancio, un silencio infinito y suave como la paz eterna.

La boca

En esa zona oscura,/en la caverna,/donde se cuecen habas,/hay gritos de gol,/terremotos del alma,/gérmens y cantos,/ecos de otras voces,/poesias y quebrantos,/ahogos, ruidos, llantos./Cajón de guardar carcajadas,/hueco donde tiembla la rosa,/ con él mascullo tonterías,/tartamudeo las frases de costumbre,/lanzo besos al aire/ y escupo mis condenas./Desvalido túnel de huesos que murmuran versos/y se duerme entreabierto/respirando profundo.

domingo, septiembre 18, 2005

Sombras nada más

Es un juego hecho con un poco de sol, unos adoquines de la ciudad de Porto y el ingenio de ella. Ahora, a la distancia, pasado el tiempo, ellos nos están fotografiando para siempre. Cada vez que entremos a esta pantalla, Nosotros, Qué Decimos, seremos capturados por las sombras perfectas de nosotros y de nuestra cámara. Cada portugués de Porto que pasa por esas baldosas (en este preciso momento, por ejemplo) nos está tocando sin saberlo. Y el sol que nos retrató en el suelo será tan eterno como esta misma memoria sin importancia.

sábado, septiembre 10, 2005

Arenilla

Los pies detectan la suavidad de la arena y la espalda bebe el sol que se va haciendo agua infinita. Todo invita al juego, otro mundo. Donde impera lo redondo las aristas se mueren, no hay nada que pueda lastimarnos y el planeta es una esfera de cuero que le obedece al deseo. Correr detrás del universo, hacerse agua, convertirse en mar por una hora, lamerse la sal, degustarse hasta llegar a la estación del cansancio, un silencio infinito y suave como la paz eterna.

domingo, septiembre 04, 2005

Que décimos

La historicidad de José

Fue un distraimiento. José iba caminando y de pronto pegó un resbalazo y se cayó. Advinieron a acudirlo unos vecinos del barrio. Enseguida ocservaron que en acsoluto iba a poder erguirse. Tenía un golpe en el occiopusio, por lo que debieron llamar aun aucsilio médico. La ambulatoria llegó retardatariamente, lo que obligó a los atendibles vecinos a palear los dolorimientos de José con condimentos medicinales. José fue llevado, tras un cuidadoso levantamiento, al nuestrocomio del barrio. Alli le dispensaron el tratamiento vademecumentoso que le produció una sensiblera mejora. Nonobstante debiesen pasar variados días hasta que Josecito sintió sentirse mejor al empezar a subyacer sentado. El occipusio inició un procesamiento paul latino preterinflamatorio que impelió a José a recontratomar sus activaciones habituales. Jamás olvidara esta incidental experiencia vivenciada basicamente como un obstaCULO que benitodurante tanto tiempo le implementó un situacionismo tan traumatológico. Un saludamiento a nuestro amigable José por su capacidad de recuperacionismo.

sábado, agosto 27, 2005

Una tarde

Aquí había un poema escrito por nosotros, era muy bello, escrito en un momenta de gran inspiración. Lo tenemos guardado. Pero nos gustaría pedirle a blogger, si por favor tuvieran la gentileza de subirlo ya que ha desaparecido en el mundo mágico de la web. Gracias. Nosotros

lunes, agosto 22, 2005

Los Locos

Conocimos a los colifatos de La Colifata. Ellos dijeron algunas cosas que a nosotros, los "normales", no se nos ocurren fácilmente. Una de ellas: que hay un Borda de adentro y un Borda de afuera y que el de afuera es mucho más grande y tiene más pacientes. Y también, que hay psiquiatras que tienen mucho que aprender para poder atender en el Borda (en el Borde). Y nosotros, desde el lado "normal" del mostrador, nos enteramos que ellos se internan cuando se brotan, de la misma manera que nosotros vamos al electricista cuando nos brotamos. A los colifatos les puede arrancar los pantalones un perro, pueden andar con lo puesto bajo la luna, pueden ponerse un sombrero de copa para que el rocío no les moje el pelo, pero también son los dueños de la ternura y de una lógica que deslumbra. La verdad, nos gustaría estar colifatos como ellos y no como nosotros.

lunes, agosto 15, 2005

CUERPOS

¿Es un castigo o una reinvindicación? Después de tanto cuerpo desaparecido, de tanto N.N, los humanos parecen volcados a la tarea de registrar sus cuerpos. Los tatúan, los marcan como si esos dibujos garantizaran su identificación futura. ¿O será solamente una forma superficial de hacerse visible? ¿Superficial? Quien sabe. Ser visible es lo opuesto a lo desaparecido, a lo que parece haberse esfumados en el aire. Castigo: cirugias allí donde aparece el primer golpecito del tiempo sobre una zona del cuerpo; aqui, lo desaparecido es la idea que los acontecimientos escriben sobre nosotros, que cada suceso es una marca en la piel. La intervención que borra esa marca, que la desaparece, es la negación de lo que nos ocurrió. Aqui no pasó nada, ni el suceso ni el tiempo. Las cirugias bestiales (culos, tetas, caras, cuellos, el rehacerse enteros) suenan a anulación de la memoria, como si en eso hubiese alguna belleza, como si la memoria no fuese a retornar cuando regrese inevitable el horror de pieles y carnes que volverán a caerse, solo que esta vez más patéticamente. Reinvindicación: y, sí, acaso pueda verse no como castigo sino como una manera de festejar el cuerpo. ¿Para que está, sino para adornarlo, embellecerlo, rejuvenecerlo ante el menor atisbo de fealdad? Adornos metálicos en cada rincón de la cara, en la lengua, en el ombligo, en la vagina, en el pene. Asi, el cuerpo no sólo no desaperece sino es más, tiene más, es ratificado en su existencia. !Ayuda, por favor! ¿Será así? ¿O será mejor la arruga de los años, las marcas del transcurrir, los cuerpos de Botero o el del flaquísimo Quijote? ¿No será mejor lo que tenemos adentro del cuerpo? Pero no el adentro físico, las vísceras, sino el adentro del espíritu o de lo que llamamos alma, que es lo que hace que el ser humano no desaparezca ni aún muerto. Desde hace un tiempo, cine, series de televisión, empiezan a ocuparse -en una nueva vuelta de tuerca- del adentro visceral de los cuerpos. Estos son abiertos, eviscerados; las historias giran alrededor de ese tema. Parece una búsqueda rabiosa, insensata, de no se sabe qué: ¿querrán encontrar el alma entre los intestinos? ¿Buscarán el espíritu en un rinconcito del tubo digestivo? ¿Alguien tiene algo para decir? Nosotros