sábado, octubre 15, 2005

Una calle

Puglia, la baja Italia. La obra inmoviliza un momento y un lugar. Una calle casi desierta de Alberobello. El sol golpea incendiando paredes y cúpulas. A la derecha, una figura humana comparte la soledad con su silla. Fue bonito realizar este trabajo por la redondez de las cúpulas y de las puertas y por la luz que invade la escena. Fue uno de mis cinco primeros óleos. Tiene algo entre misterioso y mágico. Al menos esta es mi impresión. Me gustaría conocer la opinión de quienes entren al blog.

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