domingo, septiembre 25, 2005

Arenilla

Los pies detectan la suavidad de la arena y la espalda bebe el sol que se va haciendo agua infinita. Todo invita al juego, otro mundo. Donde impera lo redondo las aristas se mueren, no hay nada que pueda lastimarnos y el planeta es una esfera de cuero que le obedece al deseo. Correr detrás del universo, hacerse agua, convertirse en mar por una hora, lamerse la sal, degustarse hasta llegar a la estación del cansancio, un silencio infinito y suave como la paz eterna.

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