lunes, agosto 15, 2005

CUERPOS

¿Es un castigo o una reinvindicación? Después de tanto cuerpo desaparecido, de tanto N.N, los humanos parecen volcados a la tarea de registrar sus cuerpos. Los tatúan, los marcan como si esos dibujos garantizaran su identificación futura. ¿O será solamente una forma superficial de hacerse visible? ¿Superficial? Quien sabe. Ser visible es lo opuesto a lo desaparecido, a lo que parece haberse esfumados en el aire. Castigo: cirugias allí donde aparece el primer golpecito del tiempo sobre una zona del cuerpo; aqui, lo desaparecido es la idea que los acontecimientos escriben sobre nosotros, que cada suceso es una marca en la piel. La intervención que borra esa marca, que la desaparece, es la negación de lo que nos ocurrió. Aqui no pasó nada, ni el suceso ni el tiempo. Las cirugias bestiales (culos, tetas, caras, cuellos, el rehacerse enteros) suenan a anulación de la memoria, como si en eso hubiese alguna belleza, como si la memoria no fuese a retornar cuando regrese inevitable el horror de pieles y carnes que volverán a caerse, solo que esta vez más patéticamente. Reinvindicación: y, sí, acaso pueda verse no como castigo sino como una manera de festejar el cuerpo. ¿Para que está, sino para adornarlo, embellecerlo, rejuvenecerlo ante el menor atisbo de fealdad? Adornos metálicos en cada rincón de la cara, en la lengua, en el ombligo, en la vagina, en el pene. Asi, el cuerpo no sólo no desaperece sino es más, tiene más, es ratificado en su existencia. !Ayuda, por favor! ¿Será así? ¿O será mejor la arruga de los años, las marcas del transcurrir, los cuerpos de Botero o el del flaquísimo Quijote? ¿No será mejor lo que tenemos adentro del cuerpo? Pero no el adentro físico, las vísceras, sino el adentro del espíritu o de lo que llamamos alma, que es lo que hace que el ser humano no desaparezca ni aún muerto. Desde hace un tiempo, cine, series de televisión, empiezan a ocuparse -en una nueva vuelta de tuerca- del adentro visceral de los cuerpos. Estos son abiertos, eviscerados; las historias giran alrededor de ese tema. Parece una búsqueda rabiosa, insensata, de no se sabe qué: ¿querrán encontrar el alma entre los intestinos? ¿Buscarán el espíritu en un rinconcito del tubo digestivo? ¿Alguien tiene algo para decir? Nosotros

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