Es un juego hecho con un poco de sol, unos adoquines de la ciudad de Porto y el ingenio de ella. Ahora, a la distancia, pasado el tiempo, ellos nos están fotografiando para siempre. Cada vez que entremos a esta pantalla, Nosotros, Qué Decimos, seremos capturados por las sombras perfectas de nosotros y de nuestra cámara. Cada portugués de Porto que pasa por esas baldosas (en este preciso momento, por ejemplo) nos está tocando sin saberlo. Y el sol que nos retrató en el suelo será tan eterno como esta misma memoria sin importancia.
domingo, septiembre 18, 2005
Sombras nada más
Es un juego hecho con un poco de sol, unos adoquines de la ciudad de Porto y el ingenio de ella. Ahora, a la distancia, pasado el tiempo, ellos nos están fotografiando para siempre. Cada vez que entremos a esta pantalla, Nosotros, Qué Decimos, seremos capturados por las sombras perfectas de nosotros y de nuestra cámara. Cada portugués de Porto que pasa por esas baldosas (en este preciso momento, por ejemplo) nos está tocando sin saberlo. Y el sol que nos retrató en el suelo será tan eterno como esta misma memoria sin importancia.
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