Salió una noche que parecía de día. Ella se sorprendió de encontrarlo tan tarde. El brilló como nunca apenas la vio y se dijo que ese era el momento de hablarle. Lo hizo al oído , en especial para que las estrellas -siempre tan curiosas- no escuchasen. Mientras él le confesaba su amor, en la Tierra, los seres humanos miraron asombrados un eclipse que nadie había anunciado. A partir de ese momento, dias y noches iban a tener sol y luna.
Nosotros













Así se ve la bahía de Nápoles desde el barrio de Posilipo. Nápoles es todo el tiempo Nápoles, es decir todo el tiempo telefoninos, todos en voz alta, todos en motoneta, todos yendo y viniendo y en especial por donde no se debe .
La Plaza Garibaldi es un ejemplo perfecto del caos que solo pueden manejar los napolitanos. Es una especie de Plaza Constitución y Retiro juntas. Ferias callejeras, cartones y bolsas de plástico que vuelan, estafadores callejeros y gente de buena fe que cuando a uno lo ven turista le advierten con un guiño que cuiden los bolsillos. Internet para paquistaníes, ucranianos, rusos, ugandeses, argelinos y cuanto exiliado quieran imaginar. Son tantos los extranjeros que los nativos dicen que hay cada vez menos napolitanos, pero no importa cómo, para ellos y como dice Roberto Begnini la vida es bella... y Nápoles también.

