Entró, como tantos otros y empezó a diluirse. Nunca pudimos saber como empezó la transformación y mucho menos como el cuerpo se desvaneció tragado por la luz de la ventana.
Queríamos decirles a los que seguían entrando, que se detuvieran, pero nadie entendía el castellano. Cuando empezabamos a gesticular los cuerpos ya habían empezado a desvanecerse como los otros y era tarde. Hasta que recordamos que el día anterior nosotros habíamos entrado a la galería. en realidad no es que no entendieran el idioma o no vieran nuestros gestos, simplementenos habíamos diluído.
domingo, julio 16, 2006
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