Amo el vino que me desmaya los hombros,
ese líquido oscuro,
sangre adentro derramada pulsándome las venas.
A tu paso morado
sabe mi garganta agradecida
responder con canciones olvidadas.
Te agradezco, vino, la memoria recobrada,
mi copa en procura de otras copas,
la sonrisa clara de mi gente,
el color de tus rojos infinitos
y al final el sueño
envuelto ya en tu manto.
(nosotros)







