Acaso Fuentealba fuera un pueblo blanco
y Poblete, eso, apenas un poblete.
Acaso de la fuente manara el agua fresca
donde beberse el alba.
Del transcurrir del tiempo resultó un tal Carlos
anónimo y maestro,
famoso ahora debido a una granada
que le pobló de crímen su cabeza abierta.
Ya no está ahí, en esa ruta,
ahora está en todas partes para siempre,
maestrando, enseñandonos que no,
que no se puede,
que sus niños se quedaron solos de él,
que hay uno menos a mostrar
y centenares de futuros sin saber.
Hay que tomar agüita de esa fuente
cada alba.
Hay que poblar de Carlos esta ausencia
¿Qué otra cosa?
Nosotros
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