domingo, abril 29, 2007

El saludo de los árboles

La calle principal de Calafate está bordeada por hileras de árboles jóvenes. Son bajos, anchos de troncos y con ramas que se abren como si fueran los dedos de una persona anciana. Curtidos por el tiempo y el frío de la zona. Tienen un follaje escaso y fuerte para soportar las inclemencias del tiempo. El espectáculo que ofrecen esas hileras vistas en perspectiva le dan vida a la calle vacía y producen la sensación de estar observando una especie de ballet en la que cientos de manos gigantescas se saludan entre sí para hacer más llevadera la soledad de sus calles.

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