La Historia, mal que nos pese, se ríe de nuestra impaciencia. Debieron pasar 30 años de pruebas muchas veces dolorosas para empezar a entender que había que entregarle el testimonio a una nueva generación. En éste 2006 un acto multitudinario fué el broche de un movimiento social tendiente a recordar que no hay que olvidar. Hubo una mayoritaria presencia juvenil y un final inesperado. Sin embargo, el hecho de que algunas agrupaciones políticas no hayan querido respetar el objetivo del acto (rememorar y homenajear a los desaparecidos) no alcanzó a borronear la importancia de la fecha. Queda mucho por andar, ¿ habremos entendido cuál es el camino?
Nosotros
sábado, marzo 25, 2006
24 de marzo
La Historia, mal que nos pese, se ríe de nuestra impaciencia. Debieron pasar 30 años de pruebas muchas veces dolorosas para empezar a entender que había que entregarle el testimonio a una nueva generación. En éste 2006 un acto multitudinario fué el broche de un movimiento social tendiente a recordar que no hay que olvidar. Hubo una mayoritaria presencia juvenil y un final inesperado. Sin embargo, el hecho de que algunas agrupaciones políticas no hayan querido respetar el objetivo del acto (rememorar y homenajear a los desaparecidos) no alcanzó a borronear la importancia de la fecha. Queda mucho por andar, ¿ habremos entendido cuál es el camino?
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