Es un cuadro perfecto en su quietud.
Sus autores fueron la naturaleza,
que hizo todo lo verde,
la fábrica de esa manguera
que duerme su sueño de agua,
los anónimos trabajadores
que moldearon las puertas corredizas del quincho,
el herrero que empotró las rejas de la ventana,
la máquina que vomitó las sillas blancas de plástico,
mi mujer, que desmayó dos toallas al sol
y el sol, hacedor de la luz y la sombra.
nosotros
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